Un viaje a Liverpool

 

Los alumnos del colegio San Vicente de Paúl vivieron una semana en casa de familias inglesas

Un año más, los alumnos de 3º de ESO del Colegio S.

Vicente de Paúl de Zaragoza viajamos a Liverpool con la intención de compartir con nuestras familias "anfitrionas" una semana muy especial.

Después de no pocas anécdotas y vicisitudes, aterrizamos en su aeropuerto el 4 de marzo. La estancia se prolongó hasta el 12 y estuvo llena de actividades. Algunas de ellas se desarrollaron en el moderno y vanguardista colegio Gotica, donde realizamos nuestra primera inmersión en el sistema educativo inglés.

Recibidos por profesores del centro y acompañados por alumnos del mismo, nos fuimos incorporando a las rutinas del día a día. Todo era nuevo para nosotros, los horarios, las comidas, el sistema de transporte, los hábitos diarios... Poco a poco fuimos acostumbrándonos al ritmo de la ciudad, a su cultura, modos y costumbres.

La programación del viaje incluía además numerosas visitas, como la realizada al fantástico WorldMuseum, enclavado en un imponente edificio neoclásico situado en el centro de Liverpool. Pudimos recorrer sus seis plantas con un moderno interior y contemplar fósiles de las diferentes eras geológicas, antiguas civilizaciones, así como los diferentes hábitats y ecosistemas que pueblan nuestro planeta.

En días posteriores visitamos también dos de los grandes referentes de la ciudad de Liverpool, la catedral católica o Metropolitana de Cristo Rey, como oficialmente es conocida, y la anglicana de gigantescas dimensiones, de estilo neogótico propio del siglo XX. Esta catedral comenzó a edificarse en el año 1904 y concluyó en 1978, tras varios parones, eso sí. Se trata de la segunda catedral anglicana más larga del mundo con sus casi doscientos metros de longitud, el tercer edificio más alto de Liverpool y la quinta catedral más grande del mundo.

Especialmente interesante resultó la visita al barrio chino Chinatown. Farolillos rojos y las grafías en este idioma se alzan de un extremo a otro de las calles a través de cables iluminados con bombillas amarillas, lo que les da un aire peculiar y exótico. Nos contaron que la comunidad que en él se asienta, son descendientes de los primeros marineros comerciantes originarios de China, que trajeron al puerto del antiguo Liverpool, seda, té, especias y algodón, desde los puertos de Hong-Kong y Shangai, manteniendo desde entonces una arraigada tradición mercantil y cultural con el ya moderno y potente puerto de Liverpool.

No podíamos volver sin recorrer, tras un corto viaje en tren, la ciudad medieval de Chester. Enseguida nos damos cuenta que no estamos en un sitio cualquiera, sino que se trata de uno de los pueblos con más encanto e impronta histórica de Inglaterra, ya que su origen data de la época del Imperio Romano, siendo el campamento romano más grande de toda Inglaterra. Hoy en día su casco histórico mantiene el trazado de su origen latino, así como la muralla perimetral que lo rodea. Lo que más nos llama la atención es la impresionante arquitectura medieval de todas las casas que se encuentran en las calles del centro, con sus franjas oscuras hechas con vigas de madera sobre fondo blanco y rica decoración en sus grandes ventanales, como vestigio de la importancia que tuvo esta localidad en la época medieval, durante los siglos XII al XIV, en los cuales Chester poseía un importante puerto comercial, y curiosamente Liverpool era una pequeña población al norte, que vivía a expensas de ésta. Pero el destino quiso que el brazo de mar que regaba Chester se fuera secando debido a la acumulación de sedimentos, y hoy en día el mar queda algo lejos.

Ya en el último día, visitamos el Albert Docks y el museo de los afamados Beatles. En las casi dos horas que duró la visita pudimos comprender y asombrarnos de la formidable historia de los componentes del grupo de Liverpool. Pudimos conocer toda la vida y progresión de sus componentes hasta convertirse en el primer grupo con repercusión mundial y que sentó las bases de la mú- sica popular moderna. Entre visita y visita disponíamos de un tiempo para recorrer todas las calles peatonales del centro de Liverpool, rodeadas de tiendas de todo tipo, establecimientos de comida rápida, tanto autóctonos como los más habituales, y cafeterías con mucho tirón. Comenzaba nuestra primera experiencia a la hora de manejar la moneda británica, pedir algo de comer o beber, solicitar alguna talla de camisetas o zapatillas y comprar recuerdos para familiares y amigos.

Al final de la semana y tras un largo viaje que se prolongó por continuos retrasos del avión, aterrizamos por fin en Barcelona. Casi ya a las dos de la mañana, el autobús comienza a remontar la calle San Vicente de Paúl hasta nuestro colegio, donde podemos ver el gentío que forman las familias esperándonos. Va a quedar dentro de nosotros la riqueza de todas las experiencias vividas.

Para muchos era su primer viaje en avión o su primera salida de España, por no mencionar su primer contacto directo con hablantes nativos.

 

 

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