Una mañana, en una clase de filosofía, nuestro profesor, Jose Luis Botanch, nos propuso una actividad un tanto fuera de lo común: introducirnos en la filosofía clásica con nuestros cuerpos, no sólo con nuestras mentes. La actividad se centraba en la famosa obra de Rafael, ´La escuela de Atenas´, donde aparecen pintados los principales representantes de todos los modos de pensamiento y corrientes filosóficas existentes durante el período clásico. Este excepcional cuadro data del año 1510 al 1511, por lo que obviamente los personajes representados son meros símbolos.
Alguno de esos personajes aparecen con los rostros de personalidades contemporáneas al pintor, como son Leonardo Da Vinci, quien hace de Platón sosteniendo su obra El Timeo, así como Heráclito, con los rasgos de Miguel Ángel o incluso el propio Rafael, que aparece representado a la derecha del cuadro. Así, cada persona en la clase debía elegir un personaje de esta obra al azar y sin conocimiento alguno del personaje. Tras esto, debíamos buscar su nombre, junto con su historia y la idea principal que representaba.
Desde luego, los primeros en ser elegidos fueron los dos centrales, Platón y Aristóteles, uno apuntando hacia arriba, hacia el mundo de las Ideas Subsidentes, y el otro hacia delante, hacia el mundo real. Estas posturas representan las ideas más significativas de los filósofos más relevantes de la filosofía clásica y actual, pues nuestra cultura occidental se basa casi exclusivamente en las ideas de estos primeros pensadores.
Ocupar el lugar de un filósofo del cuadro
Hasta aquí parecía una actividad más o menos normal dentro de la clase. Lo que nos sorprendió a todos fue cuando el profesor nos propuso meternos realmente en la piel del personaje y bajar al recreo, donde cada uno tendríamos que ocupar el lugar que nuestro filósofo ocupaba en el cuadro. He de decir que no sólo nos alegramos por la original idea, sino también por tener una clase de filosofía algo más relajada que de normal, lo cual, de vez en cuando, se agradece, y más en este curso decisivo. El resultado fue una magnífica foto que luego Ángel, compañero de clase, retocó, para reemplazar al personaje con nuestras figuras. Y así, además de conocer más a fondo esta obra importantísima y a estos filósofos, disfrutamos con esta asignatura, que es lo realmente importante.
La lista con los alumnos y los filósofos a los que representaban quedó así: Estíbaliz Beatobe fue Sócrates; Codru Ghic, Heráclito; Desirée Carnicer, Plotino; Carla Álvarez, Diógenes; Oana Blaj, Aristóteles; Elena Grumezescu, Parménides; Germán Alonso fue uno de los desconocidos, junto a Alejandro Alijarde y Mar Argudo; Jose Luis Camacho se convirtió en Pitágoras; Ángel La Fuente, en Platón. Ludi Asensio, en Euclides; Pelagia Oyana, en Hipatia; Juan Carlos Santos, en Epicuro; Raúl Calvera, en Alcibíades o Alejandro Magno. Susana La Fuente también fue de Epicuro; y Lucía Tardós, de Zaratustra.