Una incursión para descubrir las labores del Ejército

 

Alumnos del colegio Romareda visitan el Regimiento de Pontoneros

A. López / M. Potalez, Colegio Romareda

El día que fuimos a visitar el Regimiento de Pontoneros, situado en Monzalbarba a orillas del Ebro, bajaban nada menos que 1.400 metros cúbicos de agua por segundo. ¡Casi nada! Así es nuestro río. No entiende de visitas escolares programadas. Es demasiado soberbio como para dejarse domesticar.

Hablar del Regimiento de Pontoneros es hablar de Zaragoza, porque esta unidad ha estado desde su creación siempre ligada a nuestra ciudad.

La visita comenzó con una charla sobre la organización de esta unidad. Tras ella, las tres clases de 2° nos separamos y cada una se encaminó hacía una zona de actividad: puentes, desactivación de explosivos o actividades anfibias.

En la unidad de puentes nos mostraron los distintos puentes reglamentarios que utiliza la unidad de Pontoneros. Cada material está diseñado para un caso concreto, una anchura de río, una fuerza de corriente, una resistencia a la carga o una rapidez de tendido. De cada puente nos explicaron su construcción y el tiempo que se tardaba en tenderlo. Como el río venía tan crecido, nos mostraron el tendido de puentes en tierra firme, en unos fosos que simulaban el lecho del río. Ya que pasamos al lado de unas trincheras, aprovecharon para explicarnos su construcción y utilización.

La unidad de desactivación de explosivos fue sorprendente. Nos enseñaron el traje pesado de seguridad para incidentes (30 Kg), la pértiga para poder coger explosivos a una cierta distancia de seguridad. También nos enseñaron el detector de metales, unos zapatos de gran superficie, que disminuían la presión sobre las minas, y el robot con el que destruían objetos que podían parecer sospechosos sin necesidad de acercarse. Incluso nos hicieron una demostración de cómo el robot destruía una caja sospechosa de contener una trampa-bomba.

Por último, en la unidad de actividades anfibias, nos explicaron las diferentes embarcaciones de las que disponía el ejército: el cayac, la zodiac, la M-10, y el Supercat. También nos mostraron las diferentes partes de un equipo personal de buceo, y los diferentes trajes que se utilizan para cada situación: lagos, mar, río, trabajos bajo el agua, incursiones, etc.

Cuando ya todas las clases habían pasado por cada actividad, nos reunimos de nuevo y nos obsequiaron con una bolsa que contenía un póster. Nos trataron muy bien y todo el mundo se mostró muy amable con nosotros.

 

 

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